Ser diminuto con aspecto de duende es capaz de desaparecer y mantenerse invisible, su misión es vigilar el entorno cercano y mantenerme informado de posibles traiciones, engaños y de la realidad de las cosas, sean buenas o malas. Por eso a este ser no se le puede catalogar de bueno o malo; es una criatura neutral, nunca duerme, no tiene amigos ni enemigos, no conoce a nadie ni nadie lo conoce a él, no pertenece a ningún sitio, nunca falla; a veces cumple su misión rápidamente otras no tan rápido. Es el guardián directo del corazón por eso esta en su lado opuesto, buscador perpetuo de la verdad, carente de ojos tal como los conocemos; en lugar de ojos posee dos cuencas llenas de luz para evitar que quienes son espiados puedan suponer a donde esta mirando en ese momento, posee grandes orejas que captan desde sonidos hasta las más ocultas intenciones de quienes me rodean. Maestro del mimetismo, carente de olor y de temperatura propia, lo que lo hace virtualmente imperceptible ante cualquier ser vivo, a parte de informarme es consejero y pieza clave en la toma de decisiones por lo tanto su posición es de informante juez, y verdugo…
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