Me encuentro solo pero ya no hay lágrimas cruzando mi rostro, dudo en saber la razón, no se si sea porque ya no hay mas lágrimas que llorar o porque estoy curado contra todo, temo el hecho de haberme acostumbrado a la tristeza y a la soledad; mi mente procuro que se encuentre ocupada para no pensar en nada, prefiero que solo actúe, así como los insectos, solo actuar y sin nada de razón; cosas malas siguen ocurriendo pero creo que ya nada me importa demasiado. Creo que ya comprendí que no valió la pena, nadie vale la pena tal vez ni siquiera yo, y el aceptar esto no me perturba en lo absoluto, seguiré intentando ser quien quiero ser bajo el ala protectora de los dioses y los espíritus que me guían y me protegen, ahora estoy al pié de la montaña de mi soledad, contemplándola con miedo y resignación no quiero subirla ni cruzar hacia el reino donde los sueños se harán realidad, ahora solo espero que el viento del odio y de la ira arrasen con ella hasta convertirla en polvo y de esta manera la cruzare andando sin hacer mas esfuerzos inútiles, tal y como ha sucedido hasta ahora. Sentado al pie de mi inmensa soledad y enorme tristeza me encuentro en casi sentado sobre un charco de lágrimas grises que se han llevado parte de mi alegría y parte de mis malos recuerdos, si miras mi rostro verás los surcos que dejaron noches y noches de lágrimas de piedra que bajaron hasta el suelo, pero he cambiado, por fin miro hacia arriba y tengo el valor de aceptar mis errores bajo las tupidas nubes del desespero a las cuales por fin escapé. Encendiendo un cigarrillo por fin abro los ojos y veo la luz del fuego que por los momentos espanta a las ratas que se cruzan en mi camino y que intentan comerme vivo, se que están hambrientas y que a gritos piden que alguien las mate pero no lo haré ya que no es mi problema, prefiero maltratarlas para que se alejen y con sus estómagos vacíos se ríen de su propia miseria y del propio asco que se tienen a si mismas. El viento sopla mas fuerte y desgasta la montaña poco a poco, ya no estoy agachado, me he levantado gracias a los espíritus, ellos me han dado fuerza para esperar que el tiempo destruya todo aquello que no ha permitido llegar al sitio donde todos mis sueños se harán realidad, ese sitio donde me esperas tú, sueño prohibido y por ahora mi deseo reprimido por el destino y por decisión de los dioses, aun que no se por que confío en que tienen una buena razón y lo acepto con completa tranquilidad por ahora. Se me han aparecido dos ninfas y me han dado su mensaje de tranquilidad y de apoyo, sonrío levemente y les agradezco desde lo mas profundo de mi ser por darme el apoyo durante mi espera, ya se que las estrellas fugaces que se asoman entre las grises nubes son ninfas y elfos que circundantes en el espacio me vigilan y protegen durante mi estadía al pie de la de la solitaria montaña de mi tristeza. Al terminar de escuchar su mensaje se alejan sin tocar el suelo y flotando se van entre rayos y truenos; y me prometen que cuando yo caiga algún enviado de los dioses vendrá a ayudarme a levantar, luego de esas palabras solo veo dos auras de luz que se levantan y desaparecen ante mis ojos, mientras que la tierra absorbe mi alma, continúo en mi espera entre vientos de erosión mirando hacia arriba y contemplando la lejana luz entre las tinieblas del olvido que nuca llega pero que aun espero ansioso.
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